enfermos mentales en África
 

la ENFERMEDAD MENTAL en ÁFRICA OCCIDENTAL 

África, no sin motivo, se conoce como el Gran Continente Olvidado. Lleno de riquezas minerales y agrícolas como ningún otro, los índices de pobreza de sus habitantes son de los más altos del planeta.  
  En este contexto encontramos Costa de Marfil, un país de unos 20 millones de habitantes; rico en petróleo, café, cacao, frutas, y más; con un 80% de población campesina que sobrevive con aproximadamente unos 50 euros por término medio mensual por familia; y con más perspectivas de empobrecimiento que de mejora.
Esta realidad de tercer mundo se manifiesta con crudeza cuando se produce un problema en el seno de la familia, puede ser una enfermedad para nosotros irrelevante como una diarrea, una infección o unas anginas, por poner ejemplos, y que muy a menudo acaban con la muerte del enfermo por falta de acceso a los medios sanitarios.
Hay muchas organizaciones de países del Norte (ONG) que trabajan contracorriente en cooperar en el desarrollo económico, social y sanitario en África, pero una de las grandes cuestiones olvidadas por todo el mundo es la salud mental. Si tenemos en cuenta que un 6% de la población es susceptible de padecer alguna patología relacionada con la salud mental, la cifra de olvidados es considerable. En el seno de una familia campesina africana un problema de salud mental es uno de los problemas sin solución que antes mencionábamos.

Si en la mayoría de países de África los recursos destinados a sanidad son inmensamente insuficientes, los destinados a salud mental son ínfimos, por no decir nulos. A este hecho hace falta añadir la falta de recursos de las familias, para quienes, en la mayoría de casos, el coste de la visita al psiquiatra y una caja de medicamentos psicótropicos puede representar los ingresos de 2 meses. Cuándo este problema llega a un miembro de la familia, ésta no tiene ningún otro remedio que inmovilizar el enfermo, encadenándolo a un árbol alejado del pueblo o a un tronco grande de madera para evitar que sea un peligro para el resto de la comunidad y para él mismo. Hay personas que pueden pasarse inmovilizadas en estas condiciones desde 3 o 4 meses hasta 10, 15 y hasta 20 años, si no mueren antes.

  Esta realidad es desconocida por las ONG del norte y, incluso, por la mayoría de los africanos, puesto que demasiado a menudo las familias esconden el problema, por vergüenza o porque creen que un miembro cercano está poseido por demonios o otras fuerzas sobrenaturales.
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